Declaración de intenciones

He pasado toda mi vida asistiendo a la misma iglesia (es decir a un edificio donde hay gente que cree lo mismo que yo, más o menos). He visto como muchos que han formado parte de la historia de ese grupo, algunos muy buenos amigos, han escogido vivir lejos de Dios y de las personas que conocían. Quizá una razón importante de este alejamiento de Dios es que lo que se dice creer en una iglesia y lo que se vive de verdad, está muy lejos lo uno de lo otro.

Y es que, a pesar de mi “fidelidad” a la asistencia a la iglesia, también me he sentido insatisfecho de lo que otros hablan como el «abismo» que hay entre lo que dice realmente la Biblia que es la vida en Dios y lo que de verdad vivimos como «alumnos de Cristo» (cristianos).

Todo esto me ha llevado a una búsqueda y a una lucha con Dios en cuanto a reducir, saltar o eliminar ese abismo, tratando de contestar preguntas como:

  • ¿Es Jesús verdaderamente especial como me dicen? ¿De qué forma es especial?
  • ¿Es la vida cristiana abundante?
  • ¿Es el gozo de Dios mejor que el gozo del mundo?
  • ¿Es la vida cristiana plena, completa?
  • ¿De verdad amamos a Dios sobre todas las cosas, de verdad estamos “enamorados” de Jesús? ¿Qué significa eso? ¿Es algo que se siente, se decide?

He estudiado algo de teología, muchas veces de forma autodidacta. Cuando pienso en los motivos por los que estudiaba teología, debo confesar que podría mencionar muchos, algunos más evidentes para mí, otros más ocultos, algunos más dignos, otros bastante indignos, pero mi deseo no ha sido prioritariamente el recopilar información en mi cerebro. Detrás de todo ello buscaba a Dios. Y porque buscaba a Dios, en mi mente, de forma más o menos explícita, ha mantenido la pregunta ¿cómo esto que estamos aprendiendo de Dios tiene que ver conmigo?

Este proyecto es mi deseo de compartir mi búsqueda, porque sé que es la búsqueda de más personas que hemos decido confiar en que al final Dios va a tener razón y por lo tanto:

  • Que la vida con Dios es real y puede ser real, y que lo que Jesús vino a ofrecernos se puede vivir y experimentar ahora
  • Que lo que aprendemos de Dios padre, de Jesús, y del Espíritu Santo, de quien es y de qué hace, tiene que ver con nosotros ahora mismo, en nuestro presente.

No pretendo tener una respuesta definitiva, sólo reflexiones. A su vez es un camino para mí, sigo buscando y sigo pidiendo a Dios que me guíe en este camino.

Gracias a todos los que me han estado acompañando en este camino, que han sido muchos.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La oferta de Jesús

La oferta de Jesús

La sociedad en que vivimos, y cualquier sociedad en sí mismo, ofrece una oferta más o menos amplia de posibilidades para poder vivir. ¿Es la oferta de Jesús una más? No lo creo así. El es la VIDA en mayúscula. Algunos pensamientos sobre eso en el siguiente vídeo:...

La oferta de Jesús

Formas de vivir

Porque no somos sólo plantas, ni somos sólo animales. El ser humano se constituye de algo más. Cuando perdemos cualquiera de los elementos de lo que estamos formados, de alguna forma estamos muertos a ellos. Si no tenemos conexión con la fuente de vida, perdemos esa...

La oferta de Jesús

Empezamos

Aunque ya lo saben y la señal de salida en forma de vídeo llegó antes que este post en el blog, no obstante quiero mantener activas las dos cosas. Pero para quien aún no lo haya visto, aquí está propiamente el primer vídeo del proyecto Teología y Vida:...

Pin It on Pinterest

Share This