Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?
Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes.
Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
Rut 2:10-12
Contenidos
1. Rut y el evangelio
El libro de Rut contiene destellos sorprendentes del evangelio. Aquí y allá se relatan experiencias y diálogos extraordinarios que destacan en un marco histórico que se caracterizó por el caos: la época de los jueces.
Esta pequeña historia centrada en dos mujeres y un hombre es, utilizando las imágenes con las que enseñó Jesús, una pequeña luz que no puede apagarse en la oscuridad, y una semilla insignificante destinada a convertirse en un árbol bajo el que cobijarse.
2. La renuncia de Rut
Jesús mismo enseñó que uno de los fundamentos que regula la vida bajo su gobierno es saber y aceptar que lo mejor que uno puede hacer es negarse a sí mismo. Desplazarse del centro y dejar de pensar que uno tiene la mejor respuesta a las cuestiones de la vida.
Esto fue lo que parece que Rut comprendió y llevó a cabo en su propia vida. Dejó a su familia de origen, dejó sus raíces y se adentró hacia algo nuevo y desconocido. Ignoramos qué luchas internas tuvo y cómo llegó a la conclusión de que era eso lo que tenía que hacer. Sabemos que tuvo la libertad para elegir otro camino, pero renunció a su historia, su identidad adquirida de nacimiento, la seguridad de lo conocido y al valor que le hubiera podido proporcionar el regresar a su lugar de origen.
3. Nuevas perspectivas
Rut renuncia a algo para adentrarse en otra cosa mejor. Y esto no era una garantía de prosperidad, ya que casi se le aseguró lo contrario. Incluso podía haber sido rechazada por la comunidad judía como extranjera. Pero sí escogió hacer suyo el Dios de Noemí (Rut 1:16-17). Escoge una fuente mejor de identidad, seguridad y valor.
Todo esto me ha hecho pensar en con cuánta facilidad me inclino a establecer seguridades, identidades y valor en experiencias propiamente humanas. Dios, cuando lo ve oportuno, me lleva a circunstancias en las que me dice: “empieza a soltarte de esas cosas porque te tienen demasiado agarrado a esta tierra”.
Foto de Haberdoedas en Unsplash
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