“Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos”
Génesis 1:20

Decimos que Dios tiene el control. Y hay algo de verdad en ello. Nada se le escapa de sus manos. Él dirige la historia hacia la redención y la restauración de su creación.

Sin embargo, Dios no se revela como un titiritero que maneja todo a su capricho, sino más bien dejando espacio y a su vez estableciendo los límites en los que la vida y la historia se desarrollará.

Tal y como lo hizo en su creación: los seres marinos tienen su espacio y sus límites dentro del agua; las aves lo tienen en los cielos y el resto de animales en la superficie de la tierra. Es en los espacios abiertos y en los límites seguros donde la vida puede desarrollarse.

Es así también como las personas se desarrollan, y las familias, y las iglesias, y las sociedades. Quizá revisamos mucho los límites y pensamos poco en los espacios.

Foto de Claire Finch en Unsplash