En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?
Salmo 56:4

Si habláramos de canciones modernas, podríamos decir que estas palabras son el estribillo del salmo, al repetirse en en otra ocasión (v.10 y 11).Por esto, podemos entender que se quiere hacer un énfasis: frente a al poder de las circunstancias o de otras personas, confía en Dios, porque la capacidad de actuar de los demás está muy limitada.

Jesús contestó esta pregunta de una forma amplia. El hombre en realidad podrá hasta destruir nuestro cuerpo, pero ¿quién tiene el poder sobre el alma? Aunque también influenciamos sobre nuestras almas, quien decide definitivamente sobre ella es Dios mismo. Con esa base, nuestro temor puede regularse.

Lo que quiero proponer es que responder de forma concreta a esta pregunta puede ayudarnos a ponernos en perspectiva. Ante cualquier problema en el que nos sintamos abrumados, ¿qué es lo que nos puede pasar?. ¿Qué puede hacerme mi jefe, mis compañeros de trabajo, mi acosador, el que se burla, el que tiene el control de mi empleo, de mi reputación, el que me amenaza, el que no soporta que ame a Dios? Pongamos aquí cualquier amenaza que estés sintiendo.

Luego haríamos una lista de todas las cosas que podrían pasarnos, incluyendo las peores: ¿no tener un trabajo? ¿no sacar mis estudios? ¿perder los ahorros? ¿Quedarnos en la calle? ¿una ruptura de una relación, de un matrimonio? ¿que muera una persona querida? Una vez hecho esto podemos recordar dos cosas:

  • En primer lugar, que puede que no llegue a pasar nada de lo que tememos, porque Dios puede intervenir. La gracia y poder de Dios siguen estando activos. ç
  • En segundo lugar, si de verdad pasara alguna de esas cosas, Dios sigue siendo nuestro pastor y nada nos falta.

Asumir la realidad de que pase lo que pase, desde la perspectiva de Dios nos seguirá cuidando y ofreciendo su presencia, nos permitirá seguir adelante.

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