Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.
Rut 2:2,
Y él te dirá lo que hayas de hacer. Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.
Rut 3:4-5
Contenidos
Las relaciones en el libro de Rut
¿Fue Rut una mujer feminista? Diríamos que no. Ella no se reivindica frente a su suegra, ni frente a Booz, ni frente a la cultura en la que vivía. La descripción que hace el libro de Rut es la de una persona que obedece y que pide permiso. Los tres personajes principales de esta historia, Noemí, Rut y Booz, se prestan a hacer caso a lo que dicen los otros honrándolos por ello.
No obstante, tampoco podemos obviar que Rut es una mujer que toma la iniciativa. Ella trabaja y se responsabiliza de su propia persona y de otros. De hecho, podemos ver al menos tres aspectos de la relación entre los tres:
- proponen y deciden actuar en la situación que les ha tocado vivir;
- escuchan y saben respetar y hacer caso a la voluntad del otro, comprendiendo que lo que proponen es lo mejor;
- toman una postura de cuidar y no de abusar ni utilizar a las otras personas, buscando el interés del otro sobre el suyo propio.
Todo ello proporciona relaciones sanas que crean un espacio donde uno no tiene la necesidad de defenderse o protegerse, sino que pueden ser libres, vulnerables y a la vez sentirse seguros y amados.
Las relaciones en nuestro mundo
Hoy, por el contrario, vivimos en tiempos en los que estamos acostumbrados a dos realidades extremas: el abuso de poder y el vivir en la reivindicación de la individualidad como solución. Una dependencia destructiva o una independencia insatisfactoria. Para nuestra sociedad someterse y obedecer es una mala cosa. La única solución que propone es el agotamiento de vivir a la defensiva o en una constante pelea. La reivindicación y las luchas de poder abundan y agotan. Y la idea de someterse mutuamente en una relación de cuidado se considera indigno para el ser humano. Con esta situación, las relaciones son muy difíciles.
Pero la sumisión o interdependencia diseñada por Dios en un entorno sano no es deshonrosa. Todo lo contrario, nos puede dar dignidad. Nos ponemos al cuidado de quienes nos aman y buscan lo mejor para nosotros, nos alaban y honran públicamente.
Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
Comentarios recientes