Introducción al libro

Jeremías es un profeta que le toca predicar sobre todo a la ciudad de Jerusalén en sus últimos días. Insiste en que ya no se puede hacer nada. Su mensaje no es aceptado, porque los líderes creen que Dios les seguirá ayudando. Eso le hace vivir con conflicto con los líderes.

Lo apresan varias veces, y personas que lo aprecian impide que muera. Cuando Babilonia barre al país, a él lo dejan quedarse en Jerusalén bajo el gobierno de Gedalías. Gedalías es asesinado y otro grupo de israelitas le preguntan si no es mejor ir a Egipto. Él les dice que no, pero no confían en él nuevamente y esta vez ellos lo llevan a la fuerza a Egipto, donde probablemente muriese.

En los primeros capítulos todavía hay algo de llamamiento al arrepentimiento, aunque se reconoce que Jerusalén es rebelde (cp 8), que no escucha. Jeremías se lamenta de la situación por esa rebeldía y el futuro que le queda (Cp9) y se lamenta de que no conoce a su Dios. En vez de dedicarse a conocer a su Dios, aún se dedicaba a conocer a otros dioses de las naciones extranjeras y es el pasaje que acabamos de leer.

El camino de las naciones

1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. 2 Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. 3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. 4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. 5 Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.

Como seres humanos no hemos cambiado mucho. Sabemos que ha cambiado la tecnología y eso ha modificado la cultura. Pero seguimos haciendo más o menos las mismas cosas.

Y una de las cosas que buscamos es conocer nuestro mundo, nuestra realidad. Las distintas culturas y momentos hacen una descripción de cada realidad y cada ciertos año van cambiando. Creo que también tienen un ciclo, enfatizando unos aspectos sobre otros. Por ejemplo, prácticamente el siglo XIX y el siglo XX han sido siglos donde el énfasis ha sido el materialismo. Pero es probable que eso esté cambiando y hay una tendencia hacia lo espiritual. Esto no es nuevo, esto se va repitiendo cada cierto tiempo porque cada época y énfasis acaba decepcionando y se vuelve a ciertas cosas que ya el hombre ha visitado.

Jeremías ya en su tiempo dice: no aprendas el camino de las naciones. Dios había dado un concepto de realidad sobre por qué existimos como seres humanos y por qué existía el pueblo de Dios. 

En aquella época se hablaba mucho de las estatuas de los dioses y Jeremías les dice: no busques la realidad en ellos. Su forma de ver la vida y cómo les lleva a comportarse es vacía, no sirve absolutamente para nada. Él empieza a describir lo absurdo de pensar que cosas creadas por nosotros puedan tener el valor tan importantes para confiar la vida o para tener temor y admiración por ellas.

¿Podemos decir que entonces Jeremías sí tenía razón y que la visión de la realidad que Dios ofrece es la correcta? 

Una de las cosas más fiables sobre la descripción del ser humano es la Biblia: su grandeza y su miseria. Porque somos una paradoja. Realmente el ser humano es fantástico si uno se pone a pensar seriamente en las cosas que puede llegar a hacer. Pero realmente el ser humano es horroroso si uno se pone a pensar en las cosas que puede llegar a hacer.

Dios parece ser el único que supo asumir, describir con precisión y actuar de forma escandalosa a esta realidad del ser humano.

La parte más importante del conocimiento de esa realidad es la realidad de Dios mismo frente a un mundo sin Dios.

Jeremías en este pasaje describe a un Dios de quien no hay nada semejante, en contraste con las estatuas de materiales, de hierro o madera, ¿qué se le puede comparar? Vamos a pasar por tres de esas características:

Un Dios sin semejanza

a. Temor

6 No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. 7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. 

El buen temor

Temer no es malo. Fuimos creados con la capacidad de temer. Temer es comprender que hay algo más grande que nosotros y que no tenemos control sobre ello. Es bueno temerle al fuego, a un precipicio, a la noche oscura. Ninguna de esas cosas es mala, pero todas ellas nos recuerda que tenemos que andar con cuidado. Nos colocan en nuestro sitio e incluso su temor nos puede hacer bien.

Es verdad que hay temores que son malos, y de hecho, no es el tema de ahora, lo que Dios dice es que temerle a él o amar como él ama, es lo que hace que los temores “malos” desaparezcan. Pero volvamos a este temor adecuado.

Cuando el ser humano deja de temer, implica que se ha puesto en un lugar que no le corresponde, porque se ha creído suficientemente fuerte y poderoso para tratar a todo lo demás como algo igual a él o inferior.

El temor a Dios

De hecho, es bueno temer también a Dios. Podemos temer y sentirnos seguros, incluso podemos temer y tener intimidad. La vida está llena de paradojas como estas, pero eso es posible. El temor bueno, nos lleva realmente a la admiración.

Y lo que nos sucederá es que si no tememos a Dios, temeremos a otras cosas. No es posible dejar de temer. El miedo está en nosotros dirigido hacia diferentes cosas. Aunque puede que no sabemos a qué cosas tememos.

Cristo

Cuando leemos los evangelios, a veces pensamos que nos encontramos con un Jesús amable y tranquilo. Y bueno eso también es cierto, pero la gente le temía. Sus discípulos le temían, y vaya que a uno no le entra cierta cosilla si es capaz de calmar una tormenta. Pero incluso los fariseos le temían y fue una de las razones por la que quisieron matarle. No era una persona que se dejara controlar. Pero a la vez, era una persona llena de amor y cercanía. Son cosas difíciles de ver en los seres humanos. Estamos acostumbrados o a temer o a amar, pero las dos cosas no.

Las estatuas de los dioses son fáciles de manejar, a Dios no lo estanto, a Cristo tampoco y Cristo mismo dijo de su Espíritu que es como un viento que nadie sabe ni de dónde viene. 

Esta es parte de la realidad que tenemos que afrontar: no hay nadie semejante a Dios, es el ser que lo ha creado todo y todo es más pequeño que él. No tiene rostro, ni pies ni manos, ni está hecho de cosas que fabricamos nosotros.

b. Sabiduría

8 Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. 9 Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo. 10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.

La realidad

Jeremías dice que ante la estupidez de buscar la realidad en las naciones y en sus dioses es que se volverán más tontos. 

Yo no quiero ser demasiado crítico, pero a veces escucho a las personas en los medios de comunicación hablarse entre ellos y de verdad me pregunto si, o casi confirmo que esta sociedad nos está haciendo más tontos. Se pretende decir cosas que dignifiquen al ser humano, y me sorprende que a mi humilde entender lo envilecen y convierten al ser humano en algo que no tiene mucho valor.

Han pretendido encontrar más sabiduría lejos de Dios y nos encontramos con una sociedad entontecida. Estúpida y embrutecida dicen otras versiones. Tomando decisiones inadecuadas. 

El Dios verdadero (v.10)

Dios no es Dios de mentira. La verdad tiene que ver con la realidad. La mentira nos presenta una realidad distorsionada. Confunde vivir en la confusión hace daño. 

De ahí que sea tan importante saber en quién nos fiamos.

¿Frase de Joan Didion?

Cristo

Frase de Dallas Willard: ¿Quién es la persona más inteligente que ha existido? ¿Diríamos que Jesús? El caso es que alguno lo dudaría. Pensaríamos que a nivel de ciencia, seguro que alguien sabe más. O si hablamos de leyes, o de literatura, o de psicología. Podemos tener a Jesus como alguien bueno, como Dios también y como alguien que ama como ningún ser humano ha amado, pero ¿le concederíamos el calificativo de inteligente y que sabe más que nosotros en cualquier área de nuestra vida? ¿Le podrías preguntar de cualquier cosa?

Pablo dice que en él se sustenta toda la realidad o más bien que toda la realidad está presente delante de él, no se le escapa nada de ella, porque fue creado para él (Colosenses 1:16-17).

Él es el ser humano perfecto, quien manifestó vivir la humanidad de la manera más perfecta. Por eso él habló de que seamos sus alumnos, para que aprendiéramos en qué consistía la vida. 

c. Poder y vida

11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.

12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; 13 a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. 

14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. 15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán. 16 No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre.

La realidad del poder de Dios

El mundo se mueve porque Dios está en él presente y actuando sobre él. No lo reconocemos, no lo tocamos, no lo vemos con telescópicos. Y a pesar de guerras, desastres y cosas que no comprendemos, Dios sigue interesándose por su creación y la mantiene viva.

Porque no sólo está la pregunta de porqué ocurren tantas muertes y de las formas que ocurren, sino la afirmación de que si aún la tierra sigue siendo un lugar en el que se puede vivir, es porque él lo mantiene funcionando para ello. 

Conclusiones

No hay nada semejante a Dios. ¿No hay nada semejante a Dios?

  1. Lo curioso es que Dios dice que fuimos creados a su imagen. Somos una cosa pequeñita de lo que él es. Génesis 1:26-27. Lo único que ha creado Dios a su imagen, según lo que sabemos hasta ahora, es al ser humano. Eres tú y soy yo.

He ahí esa gran paradoja, tan honrados y tan miserables. Por que la imagen que damos de Dios con nuestras miserias es peor que una caricatura de Dios. Las caricaturas aún se pueden mirar y tienen algo de agradable. Pero nosotros estamos desfigurados.

Pero seguimos siendo valiosos para él.

No hay nada semejante a Dios. ¿No hay nada semejante a Dios?

  1. Cristo, Dios que se hizo humano y él es la imagen perfecta de Dios. Pablo dice de él en el texto de Colosenses que mencioné antes: “Él es la imagen del Dios invisible”. Por eso Jesús pudo decir “el que me ha visto a mí, ha visto al padre”. Aquellas personas no vieron al padre en su invisibilidad y en toda su gloria, pero sí estaban viendo la imagen perfecta del Dios en el ser humano.

Hay una cuarta cosa que necesitamos saber sobre la realidad. El valor que tenemos como seres humanos. El ser humano no ha cambiado y todos tratamos de tener valor. Lo intentamos de buscar de mil maneras fuera de Dios, pero ¿qué nos da mas valor?

Que el hijo de Dios se haya hecho hombre, eso hace que sólo el hecho de ser una persona es valioso. Pero que además Jesús haya muerto para destruir todos los tipos de problemas que tenemos como seres humanos aún nos da más valor. No hay tiempo de hablar de todo ello, pero Jesús venció a todos nuestros enemigos y al peor de ellos, la muerte.

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