A causa del poder del enemigo esperaré en ti,
Porque Dios es mi defensa.
Salmo 59:9

Bernardo de Claraval propone que hay cuatro niveles de amor que experimentamos hacia Dios, pasando del amor a Dios porque lo necesitamos al amor a Dios por él mismo. C.S. Lewis, sin describir una escala de crecimiento en tipos de amor, también hace referencia al amor necesidad de los seres humanos frente al amor de Dios que no necesita nada.

En ocasiones, personalmente me he sentido frustrado porque reconozco que en momentos en que mi tranquilidad parece que se desmorona. Es en esas circunstancias cuando más acudo con fervor e insistencia a Dios para que se encargue de mi vida. Y lo hago sinceramente y me dispongo a recibir de gracia.

Pero entro también en otro diálogo con Dios pidiendo perdón porque, una vez más- Acudo a él y espero en Él cuando siento necesidad, porque yo no puedo encargarme de mi propia vida ni de las cosas que me rodean. Me duele no saber amarle continuamente también cuando me ha concedido buenos tiempos.

No es adecuado juzgar el nivel espiritual de cada uno de nosotros por nuestro amor necesidad. Y menos aún pensar que como es habitual en nosotros, es mejor dejar de acudir a Dios, porque ya está cansado de tener misericordia. Si leemos atentamente en las Escrituras el trato que Él ha tenido con su pueblo y con personas en particular, parece que Dios no sólo espera que volvamos todas las veces que necesitemos, sino que nos deja entrar en esas luchas para provocarlo.

Oh Señor, a causa de mi debilidad, de mi pequeñez, de mis circunstancias, de quienes me hacen daño  e incluso de mi pecado, esperaré en ti, porque tú eres mi defensa.

Foto de Monika Simeonova en Unsplash