Danos socorro contra el enemigo,
porque vana es la ayuda humana.
Salmo 60:11
¿Debemos tomar este versículo literalmente? ¿Es inútil la ayuda humana para enfrentar a enemigos o quizá los problemas?
Realmente, lo que siempre se le advirtió a Israel fue que la confianza en ejércitos humanos no significase una desconfianza hacia Él, algo habitual en ellos. Por ejemplo, el profeta Isaías dejó claro lo inútil de confiar en la fuerza egipcia (Isaías 30 y 31). El caso es que lo que suele pasarnos es que primero dudamos de la capacidad o interés de Dios en nosotros y al encontrarnos inseguros en Él, buscamos otros lugares en los que encontrar seguridad.
Sin embargo, la ayuda humana puede tener su lugar. De hecho, Dios se valió de personas o pueblos para hacer cumplir su propósito. El mismo Isaías también mencionó a Ciro como alguien que con su reinado favorecería a Israel (Isaías 45:1-7).
Es esa la reflexión que tenemos que hacernos. En nuestra búsqueda de ayuda, ¿hay en el fondo un germen de desconfianza hacia Dios? ¿O realmente los otros son personas que Dios ha puesto a nuestro lado para que él cumpla su propósito en nosotros y en su creación?
Eso sí, la ayuda humana siempre es parcialmente útil. Podemos recibir muchos tipos de apoyos gracias a otras personas, como económico, psicológico o físico. Sin embargo, debemos reconocer que en lo esencial de nuestro ser, en cuanto a la vida plena, sólo de él podemos recibirla. En lo más vital y esencial, la ayuda humana siempre se quedará muy insuficiente. Ahí sólo en Dios encontraremos socorro.
Foto de Thomas Claeys en Unsplash
Comentarios recientes